jueves, 11 de julio de 2019

KAGEMUSHA

La escena de esta película que ha llamado más mi atención es la escena del sueño. La escena empieza con la rotura en cámara lenta de un tremendo jarrón de donde sale Shingen. La cámara se acerca poco a poco a su rostro para darnos a entender que es el Shingen muerto. La cámara se queda estática mientras el personaje en cuestión avanza, generando una sensación de que vendrá a por ti y eso se siente también por parte del espectador. Además se puede escuchar un sonido, no sé como denominarlo, tal vez astral, un sonido que te hace sentir que estas en otra dimensión.  Luego la cámara enfoca por detrás a Shingen y retrocede para mostrar la huida de Kagemusha. Esto me pareció interesante ya que la cámara se aleja como una forma de seguimiento al personaje. Luego se puede ver la artística escenografía. En la mayoría de películas se hace uso de humo y una iluminación azul para representar los sueños. Sin embargo en esta película se utilizó un fondo artístico muy colorido. que en realidad parecía una pintura, hasta incluso se asemeja a una animación. Del mismo modo, se resaltan los colores azul y rojo en las olas bien estilizadas de lo que parece ser arena. En otras escenas de la película también podemos ver esa preferencia por los colores azul y rojo. Algo particular también es el sonido de viento, a pesar que en la escena no hay indicios de la presencia de viento.  Luego, Cuando Shingen desaparece,  se aprecia que la cámara se mueve a la izquierda y regresa a la derecha y de nuevo se va a la izquierda. Lo interesante de este movimiento es que no se ve perfecto, se notan ligeros movimientos lo que sugiere que es una persona caminando quien lleva la cámara y no se encuentra puesta en ningún soporte que le brinde estabilidad. Esto le confiere realismo al movimiento. Cuando Kagemusha se arrodilla en la arena, la música ya no suena tan fuerte como en un inicio, esto puede indicar la rendición del protagonista. Al final Kagemusha decide entrar al pequeño lago, y el sonido se intensifica, esta vez como las olas del mar, lo que es de nuevo interesante ya que no hay olas en realidad, sino que con ese sonido se trata de dar énfasis a las pisadas del protagonista en ese pequeño charco. Luego el sonido se intensifica mucho más y ahora solo se captan los pies del personaje pateando el agua en cámara lenta. Se pueden notar varios cortes en esta parte, tal vez  para generar más dramatismo en las patadas, lo cual podría simbolizar la guerra que está por venir. 

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